Felicidad en el negocio

La felicidad es buena para el negocio.

Hace poco ha caído en mis manos un libro de un autor danés, Alexander Kjerulf, con el sugerente título ‘La happy hour es de 9 a 5’. Su tesis es que las organizaciones que cuentan con buen ambiente de trabajo y empleados felices producen más y mejor. Son más innovadoras y ganan más dinero. Personalmente, creo que la época que estamos viviendo nos ha de motivar a reflexionar cómo hacemos las cosas en el mundo de los negocios;determinar lo que estamos haciendo mal y ver de qué manera lo podemos modificar. Esto nos permitirá no sólo sobrevivir, sino ser más fuertes en el futuro. felicidad-en-el-negocioProbablemente, los principales factores para el éxito en los negocios actuales son: innovación, confianza, productividad, empuje, sentido del humor, atención a la calidad, buen servicio al cliente, capacidad para el cambio rápido, creatividad, iniciativa, motivación, energía, determinación,comunicación, efectividad de los costes, claridad de pensamiento, buenas ventas, compromiso, valentía, relación con el cliente, liderazgo, excelencia, nuevas ideas, resolución de conflictos, diálogo fluido, buenas relaciones de trabajo y buenas relaciones con los proveedores. ¿Cree usted que todo esto se hace bien en su empresa? ¿Se puede mejorar? Y ahora pregúntese de dónde van a salir todas esas cosas. ¿De las máquinas? ¿De mejoras en los procesos de negocio? ¿De costosísimos consultores? ¿De las tecnologías de la información? No. Todo eso puede ayudar, pero no es la fuente de la que mana la innovación, el servicio al cliente, la motivación ni ninguno de los elementos de la lista anterior. Todas esas cosas salen de las personas, pero no de personas cualquiera, sino ¡de personas felices! No es responsabilidad de un directivo motivar a los empleados. Eso es imposible. Lo que sí es su responsabilidad es crear un buen ambiente de trabajo en el que los empleados estén motivados naturalmente.

Muchos estudios demuestran que las principales ventajas de las que disfruta una empresa gracias a la felicidad en el trabajo son:

–Mayor productividad: las personas felices trabajan más rápido y con mayor eficiencia.

–Mayor calidad: unos empleados felices se preocupan por la calidad.

–Menos absentismo: la gente tiene ganas de acudir al trabajo.

–Menos estrés y agotamiento.

–Atrae a personas competentes.

–Baja rotación de personal: enorme ahorro en selección y formación de empleados.

–Mayores ventas: las personas felices son los mejores vendedores.

–Mayor satisfacción del cliente.

–Mayor creatividad e innovación: las personas felices tienen más ideas.

–Mayor adaptabilidad: las personas felices son más flexibles y están más abiertas al cambio.

–Un mejor balance de cuentas: por todas las razones anteriores.

Por otra parte, los empleados infelices les cuestan caros a las compañías. Según un estudio de la Universidad de Florida los empleados empiezan a comportarse mal cuando están irritados, les disgusta su trabajo o creen que sus jefes les tratan injustamente. Y no es sólo el caso de unos pocos descontentos o quejosos; incluso los empleados modelo empeoran y empiezan a chismorrear, a robar, a dar puñaladas por la espalda y a hacer largas pausas para el almuerzo cuando no están contentos en el trabajo.

Daniel Pastor Vega.

 

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