Daniel Pastor Vega: Memento Mori, Memento Mori

Daniel Pastor Vega: Memento Mori, Memento Mori

No es nada original ser admirador del reciente ganador de Roland Garros 2014. Adjetivos como ‘crack’, ‘fuera de serie’, ‘insuperable’ son habituales en los titulares de prensa tras los éxitos, y añado, el comportamiento de este deportista que nació con unas habilidades físicas innatas  para la práctica del tenis pero también, y más importante, un conjunto de valores que superan con mucho el aspecto físico, y que son las claves del éxito.  Hace unos años, el profesor Álvarez Daniel Pastor Vegade Mon, del IESE desarrolló un caso de estudio que extrae lecciones de la figura del tenista y que nos pueden servir de inspiración a directivos y organizaciones: Talento: La coordinación de sus movimientos o en la asimilación de espacios es algo innato pero otras muchas se trabajan: la capacidad de sufrir o afrontar los problemas. Equilibrio: En la antigua y poderosa Roma, cuando los emperadores celebraban un triunfo lo hacían con una marcha por las vías principales de la ciudad.Montados en una cuádriga, acompañados por un esclavo donde, sosteniendo la corona de laurel, cada cierto tiempo recitaba junto al oído la frase ¡César, recuerda que eres mortal! «Memento mori, memento mori…» Era la manera de recordarles que sus éxitos militares no debían inducirles a creerse dioses. Los elogios a menudo debilitan y el éxito conduce casi inevitablemente al acomodamiento. Toni Nadal es un tipo que representa al ‘malo’ de la película. No deja que ningún triunfo se le suba nada a la cabeza. Cuando todos le pasan la mano por el hombro él pone sobre la mesa sus defectos para que mantenga los pies en el suelo. Ambición: No le gusta perder a nada. Es de esa clase de tipos que no admite otro resultado que no sea la victoria. Tiene mentalidad ganadora y la derrota le produce alergia. Observen la mirada de Nadal. Perdonen la comparación pero viendo la propia de Casillas en el partido de España-Holanda se entendía que era imposible que ganaran. A Nadal esto no le ocurre. El no pierde, le gana el otro. Estabilidad emocional: Que la proporciona su entorno: madre, padre, tío, hermana, novia... ¿De verdad, alguien piensa que lo que ha conseguido Nadal lo hubiera podido hacer solo? Concentración: No se relaja ni un momento. Está metido en el partido y pendiente de lo que hay que hacer sin despistarse un segundo. Sigue a rajatabla el sabio consejo de Sun Tzu en ‘El arte de la guerra’: «No te contentes con alguna ventaja pequeña o una victoria a medias; tal cosa podría ser tu cebo destinado a vencerte. Debes mantenerte en guardia incluso después de que tengas los visos de una victoria completa». Novak Djokovic ha declarado en ocasiones: «Nadal es el único tenista capaz de mantener el mismo nivel de concentración desde el primer al último punto del partido». Capacidad de sufrimiento: Hace unos días, su tío Toni daba una charla en un colegio en Getxo y mencionaba que «La vida no es siempre un camino de rosas », hay que aceptarlo. Aceptación ante la adversidad. No queda más remedio –afirmó– y continuó: «Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar». El nivel de exigencia de Toni con Rafa siempre ha sido muy elevado. Lo cierto es que esto le ha venido muy bien a superar las lesiones por las que ha pasado. Perseverancia: Honoré de Balzac escribía: «La constancia es el fondo de la virtud». Detrás de cualquier historia de éxito hay mucha constancia y capacidad de sacrificio; entrega incondicional a la causa; derroche de esfuerzo sin límites. Quien piense que llegar arriba es cuestión de suerte, además de un ingenuo es un envidioso. Resistencia mental: La cabeza es el 90% de un deportista. Si alguien tiene la técnica de Rafa pero no su cabeza es imposible ser el número uno del mundo. Como dice su tío, «todo en la vida se entrena, la cabeza también». Sin complejos: Nadal es humilde pero no tiene complejos. Se pasea por el mundo diciendo «aquí estoy yo». Y lo hace con su mejor arma, su tenis. Sencillez y humildad: Camina por la vida como número uno del mundo pero con estilo campechano, algo que siempre conecta con el público. No es una pose, su tío lo explica bien: «¿Quién se puede sentir especial en esta vida? El que es especialmente tonto. ¿Qué razón hay para sentirse especial? Jugar al tenis bien no es razón suficiente. Mi sobrino hace una cosa muy bien, que es jugar al tenis, pero ¿cuántas actividades hay en el mundo? ¿Mil? Pues mi sobrino hace una bien. No es motivo suficiente», concluye. En definitiva, ¿qué representa Rafael Nadal? : Disciplina, perseverancia, saber perder, saber ganar, optimismo, ilusión, fortaleza de ánimo, etc. Una reflexión que conviene a nuestra, en ocasiones, blandita y comodita sociedad, a nuestras empresas y directivos. Sean felices.

Daniel Pastor Vega.
Abogado y Economista.
Presidente de la Cátedra de Viabilidad Empresarial.

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